FHIR, pronunciado como "fire" (fuego en inglés), significa Fast Healthcare Interoperability Resources (Recursos Rápidos de Interoperabilidad Sanitaria). Es un estándar de intercambio de datos sanitarios desarrollado por HL7 International que define cómo los datos clínicos y administrativos pueden compartirse entre diferentes sistemas de salud. A diferencia de sus predecesores, FHIR fue diseñado desde cero para aprovechar las tecnologías web modernas, utilizando APIs RESTful, JSON y XML para hacer que el intercambio de datos sanitarios sea más accesible para los desarrolladores y más eficiente para las organizaciones.
En el corazón de FHIR se encuentra el concepto de recursos: componentes de datos modulares y reutilizables que representan conceptos clínicos. Un recurso Patient contiene información demográfica, un recurso Observation almacena un resultado de laboratorio individual y un recurso DiagnosticReport agrupa múltiples observaciones. Estos recursos pueden combinarse, referenciarse y transmitirse de forma independiente, proporcionando una flexibilidad notable en cómo se estructura y comparte la información sanitaria.
FHIR se ha convertido rápidamente en el estándar de interoperabilidad dominante a nivel mundial. Es obligatorio según regulaciones como la Ley de Curas del Siglo XXI de EE. UU. y se adopta cada vez más en Europa, América Latina y Asia. Para los datos de laboratorio específicamente, FHIR proporciona una estructura clara para representar informes de laboratorio: un recurso DiagnosticReport contiene referencias a recursos Observation individuales, cada uno codificado con códigos LOINC y con valores expresados en unidades UCUM.
En el contexto de la digitalización de informes de laboratorio, FHIR sirve como el formato de salida que transforma informes en papel no estructurados en datos estructurados y legibles por máquinas. Una vez que el OCR extrae el texto de un informe de laboratorio y el NLP mapea los nombres de las pruebas a códigos LOINC, los resultados se empaquetan en JSON compatible con FHIR que cualquier sistema sanitario basado en estándares puede consumir. Este pipeline cierra la brecha entre los flujos de trabajo heredados en papel y la infraestructura digital de salud moderna.